Alejandro Simón Partal – Un hombre acoge en su casa a otro hombre (Refugees Welcome)

 

Un hombre acoge en su casa a otro hombre

(Refugees Welcome)

Un hombre acoge en su casa
a otro hombre pobre.

En la televisión comenta con indisimulada alegría
la ducha de más de una hora que el hombre pobre
se dio en su casa.

Todos los informativos abren hoy
con el fervor de un hombre
por la ducha de otro hombre.

Miro mi baño vacío y desearía
que todos los hombres del mundo
agotaran todos los embalses de Europa
en mi casa.

Quien celebra una larga ducha ajena
en su casa tiene un trozo de paraíso reservado,
algo bueno le aguarda tras el vaho que allí es puerta.

El agua que no corrió esa tarde
no conocerá ladera igual.

(De Alejandro Simón Partal, en Estación Poesía, nº 7)

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9 consejos para elegir estudios.

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El programa “Aquí hay trabajo” de rtve resume en este vídeo 9 consejos para elegir lo que puedes estudiar y tomar la mejor decisión.

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Orientación – Cómo escoger una carrera

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26 aplicaciones para la Selectividad 2016.

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¿Cómo enfrentarte a la Selectividad? ¿Cómo preparar los exámenes? ¿Qué consejos seguir? ¿Qué aplicaciones y webs puedo utilizar? En este artículo te dejo 26 apps y portales para superarla.

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Robert Graves – Teseo y Ariadna (Tradición clásica)

 

Teseo y Ariadna

Alto en su sofá labrado más allá de las olas
sueña, recordando en el sueño su firma caminar
por senderos de nácar bordeados de flores,
a través de la sombría grama bajo las viñas.
Suspira: «Profundamente hundido en mi pasado erróneo
ella vaga por las ruinas, los asolados céspedes.»

Sin embargo, ilesa, la mansión se mantiene
torcida por el tiempo, avasallada por los pinos
donde por vez primera él se fatigó de su constancia.
Y ella va con paso más seguro que cuando
el miedo a su odio era trueno en el aire,
cuando los pinos agonizaron con ráfagas de viento
y las flores la miraban con frenéticos ojos.
A él, ahora que todo ha concluido, ella nunca le sueña,
mas invoca una bendición viviente sobre todo aquello
que él supone ser ripio y mala hierba;
jugando a ser la reina para huéspedes más nobles.

(De Robert Graves, Cien poemas, 1981)
(Traducción: Claribel Alegría y Darwin J. Flakoll)

waterhouse_ariadneJohn William WaterhouseAriadne (1898)

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(Leído por Robert Graves)
(De Robert Graves Reads From His Poetry and The White Goddess – The Complete 1957 Caedmon Recordings)

Theseus and Ariadne

High on his figured couch beyond the waves
He dreams, in dream recalling her set walk
Down paths of oyster-shell bordered with flowers,
Across the shadowy turf below the vines.
He sighs: «Deep sunk in my erroneous past
She haunts the ruins and the ravaged lawns.»

Yet still unharmed it stands, the regal house
Crooked with age and overtopped by pines
Where first he wearied of her constancy.
And with a surer foot she goes than when
Dread of his hate was thunder in the air,
When the pines agonised with flaws of wind
And flowers glared up at her with frantic eyes.
Of him, now all is done, she never dreams
But calls a living blessing down upon
What he supposes rubble and rank grass;
Playing queen to nobler company.

 

Evelyn de Morgan 1877.Ariadna a naxos.Evelyn de MorganAriadne in Naxos (1877)

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Aurora Luque – Variación sobre un tema muy antiguo (Tradición clásica)

 

Variación sobre un tema muy antiguo

Muerta quisiera estar cuando ya no me importen
el sabor de los vinos conversados, la lasitud que sigue
al fervor de un abrazo, las diferentes túnicas azules
que va estrenando el mar;
cuando deje de amar a las palabras
como esas diminutas criaturas sorprendentes
y danzantes que son;
cuando olvide los dones de una risa
filósofa y burlona
o el olor de una higuera goteante de mieles;
cuando se hayan gastado las ganas de pisar
las olas del verano.
Cuando pierda memorias y deje de saber
que eran fardos envueltos de un tesoro.

El antiguo decía que los dioses
hicieron la vejez así de dura.
Muerta quisiera estar
cuando ya no me importen estas cosas.

(De Aurora Luque, Personal & político, 2015)
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José Luis Piquero – Carta del Cíclope (Tradición clásica)

 

Carta del Cíclope

Querido Ulises: No,
no te guardo rencor.
No hiciste más que lo que te tocaba
y hasta podría estarte agradecido:
esto tenía que ser.

No digo que me guste. Se parece
a volverse invisible entre las cosas.
He desaparecido de mí mismo. Me he volatilizado.
La identidad es algo que no puede palparse como un trozo de pan
o un abrigo de lana. Me pregunto
qué soy ahora, cómo será el dueño
de mi voz, el que dice noche tras noche esas cosas terribles
y me llama llorando y confunde mi nombre con el tuyo
mientras golpea un rostro,
muerto de miedo. ¿Y tú
te atreves a llamarte Nadie? ¡Ja!
Mírate en este espejo y dime si ves algo.
Ayudaría bastante.

Pero no creas que me va tan mal.
Me quedan los recuerdos y fueron buenos tiempos,
cada cual aportando lo que sabía, haciendo su papel
en la rueda mortífera de esta historia de amor.
Quien hace daño y quien recibe el daño son el mismo.
Esa es la despiadada belleza de la vida,
su verdad espantosa, y así quien ama más
entrega sin pesar su regalo de sangre.
Habrás de convenir
en que en eso fui un monstruo de lo más apañado.

Me duele, sin embargo, y esto no es un reproche,
tu actual indiferencia. Yo he cumplido,
y si hablamos de deudas aún podría sacarte los colores.
Yo te di tu razón de ser, pequeño héroe,
y ¿qué me queda a mí? Me gustaría
saber al menos cuál es mi papel… si tengo uno.

El exceso de mundo nos vuelve a todos locos, qué te voy a contar
a ti precisamente; pero escucha:
mi sencillez primaria es un tesoro,
mi demencia se nutre de tus mejores sueños. ¿De verdad
no te hago falta, ni un poco siquiera?

Hazme un favor: destrúyeme
o acéptame en el orden de las cosas.
Todo menos dejarme en esta mancha oscura, con las voces del Otro,
lejos de ti y de mí, arañando la noche.
Velando mi cadáver.

Tuyo:

El Cíclope.

(De José Luis Piquero, Cincuenta poemas (Antología personal 1989-2014), 2014)

 

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Debo este poema a su autor (gracias, José Luis), y, a pesar de que todavía no ha aparecido en un poemario (sí en una antología reciente titulada Cincuenta poemas (Antología personal 1989-2014), de Ediciones de La isla de Siltolá), ha tenido la deferencia de hacérmelo llegar por correo electrónico. Pero considero además muy interesantes las reflexiones que el propio autor escribió sobre el poema, que constituyen una especie de meta-  o intra- poética, una explicación del autor sobre qué le llevó a usar esta tradición clásica (aunque para él sea lo menos importante, pero indispensable e inseparable de las demás) como motivo de inspiración, relacionándola no sólo con la Antigüedad clásica, sino también con los problemas del hombre actual y las relaciones personales en el mundo contemporáneo: para saber, como él dice, quiénes somos yo, tú y nosotros. Para eso también nos sirve la tradición clásica.

Dejo aquí (con permiso del autor) algunas de sus reflexiones sobre el poema:

Existen varios planos superpuestos. En el más evidente, es una revisión de la historia homérica. Esta es la perspectiva que, por sí sola, menos me interesa, aunque, evidentemente, es inseparable de las otras.

En un segundo plano es una historia de amor. El amor como pugna, como daño y como realización de ambos amantes. Todo amor duele, tarde o temprano, y obliga a los amantes a recolocarse en el mundo y en la relación. Y, por tanto, a preguntarse quiénes son por sí mismos y quiénes son en cuanto a antagonistas del otro.

Pero sobre todo es un diálogo de alguien consigo mismo, con sus extremos más dispares. En nosotros hay identidades que rechazan a las otras y las acallan, e identidades que luchan por hacerse oír. Y lo mejor -o lo peor- es que todas son la misma. El Cíclope es el primero en darse cuenta de que no es nadie sin Ulises -también llamado Nadie-, e igualmente el primero en entender que Ulises no es nadie sin él. Su ceguera le hace preguntarse quién es, puesto que ya no se percibe a sí mismo, y encuentra que con Ulises sería posible recobrar una identidad. ¿Se dará cuenta Ulises de que su propia necesidad del Cíclope -necesidad que ignora- es igual de grande? ¿O acabará convertido en el cadáver que el Cíclope dice estar velando y que es el de los dos? (Mío-tuyo: el final juega con la fórmula convencional de despedida de las cartas y con ese otro concepto. No es la única pista: “El Otro”, “Mírate en este espejo”… Ulises está aún más ciego que el Cíclope).

José Luis Piquero

Disfrútenlo y no olviden

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