Clásicas – El pulpo y el águila (Claudio Eliano, Historias de animales)

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He aquí la historia acerca del pulpo, que ha llegado a mis oídos. Había una roca, no muy alta, que asomaba en la superficie del mar. Cierto día, un pulpo se subió a ella arrastrándose, extendió sus tentáculos y sintió un gran placer en calentarse al sol (el tiempo amenazaba tormenta), pero no conseguía tomar el color de la roca. (Adviértase que la Naturaleza ha dado a los pulpos esta propiedad, para poder conjurar las asechanzas contra ellos y para poder ellos tender emboscadas a los peces.) Un águila, de penetrante vista para ver la presa, que, sin embargo, no era buena para ella, con todo el ímpetu y velocidad de su vuelo se abatió sobre el pulpo, creyendo procurarse para sí y para sus polluelos una comida aparente. Pero los tentáculos de aquél ciñeron al águila y, oprimiendo firmemente a su odiado enemigo, lo arrastraron al agua, y se dio el caso, por así decirlo, del «lobo hambriento»: el águila flotaba muerta sobre el mar por culpa de su manjar.
Las aves sufren innumerables calamidades como ésta, pero los hombres más. Así, Ciro II, hijo de Cambises, entre los maságetas celebrados por Heródoto, y Polícrates, que se apresuró a ir al palacio de Oretes para apoderarse de su oro, y cualquier otro que,

procurando el daño de otro, inflige daño a su propio corazón.

Los irracionales no saben de estos peligros; pero los hombres, sabiéndolos, no se guardan de ellos. Oh Ciro, oh Polícrates, ¿de qué os sirvieron la lengua, el habla, los maestros y los golpes? Y paso por alto a los demás. ¿A cuento de qué voy yo a dar consejos, por muy provechosos que sean, a sordos e insensatos?

(Claudio Eliano, Historias de animales VII, 11)

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πολύποδος ἐς οὖς ἐμὸν καὶ ἐκεῖνο ἧκεν. ἦν πέτρα προήκουσα μέν, οὐ μὴν ἄγαν ὑψηλή. οὐκοῦν πολύπους ποτὲ ἀνερπύσας εἶτα ἥπλωσε τὰς πλεκτάνας, καὶ μάλα γε ἀσμένως ὑπεθάλπετο ῾καὶ γὰρ οὖν καὶ χειμέρια ἐδόκει πωσ᾽, οὐ μὴν ἑαυτὸν ἐς τὴν χρόαν τῆς πέτρας ἐκτρέψας ἤδη ἦν. πεφύκασι δὲ ἄρα δρᾶν τοῦτο οἱ πολύποδες τὰς ἐς ἑαυτοὺς ἐπιβουλὰς φυλαττόμενοι καὶ μέντοι καὶ αὐτοὶ τοὺς ἰχθῦς ἐλλοχῶντες. ἰδὼν οὖν ὀξὺ μέν, ἑαυτῷ δὲ οὐκ ἀγαθὸν τὸ θήραμα ἀετός, ὡς ὁρμῆς τε ἅμα καὶ πτερῶν εἶχεν ἐμπηδᾷ τῷ πολύποδι, καὶ μέντοι καὶ δεῖπνον ἕξειν ἕτοιμον ἑαυτῷ τε καὶ τοῖς παισὶ τοῖς ἑαυτοῦ κατέγραφεν. πλόκαμοι δὲ ἄρα ἐκείνου περιβάλλουσι τῷ ἀετῷ σφᾶς αὐτούς, καὶ ἀπρὶξ ἐχόμενοι εἶτα ἕλκουσι κάτω τὸν ἔχθιστον, καὶ χανὼν λύκος ὡς ἂν εἴποις εἶτα μέντοι νεκρὸς ἐπενήχετο τῇ θαλάττῃ ὁ ἀετὸς ὑπὲρ τοῦ δείπνου.
μυρία μὲν δὴ τοιαῦτα πάσχουσιν ὄρνιθες, πλείω δὲ ἄνθρωποι: ἐν δὲ τοῖς ᾀδομένοις ὑφ᾽ Ἡροδότου Μασσαγέταις ὁ Καμβύσου Κῦρος ὁ ἕτερος καὶ μέντοι καὶ Πολυκράτης ἐς Ὀροίτου σπεύσας ὡς τὸν χρυσὸν ἁρπασόμενος καὶ ἄλλος

τεύχων ὡς ἑτέρῳ τις ἑῷ κακὸν ἥπατι τεύχει.

καὶ ταῦτα μὲν οὐκ οἶδε τὰ ἄλογα, ἄνθρωποι δὲ εἰδότες οὐ φυλάττονται. καὶ τί δεῖ γλώττης καὶ λόγων καὶ διδασκάλων καὶ πληγῶν, ὦ Κῦρε καὶ Πολύκρατες; τοὺς δὲ ἄλλους ἐῶ: τί γάρ μοι κωφοῖς καὶ ἀνοήτοις συμβουλεύειν τὰ λυσιτελέστατα;

(Claudius Aelianus, De natura animalium VII, 11)

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El caso del «lobo hambriento» hace referencia a los proverbios griegos λύκος ἔχανεν y λύκος μάτην χανών (literalmente, “el lobo se quedó con la boca abierta”), que se encuentran en E. L. von Leutsch – F. C . S . Schneidewin, Corpus Paroemiographorum Graecorum, Gotinga, 1839-51, vol. I, p. 273, y vol. II, p. 510.

La cita procede del fragmento 2, v. 5, de Calímaco, Aitia, libro I, inspirado a su vez por Hesíodo, Los trabajos y los días, v. 265:

οἷ αὐτῷ κακὰ τεύχει ἀνὴρ ἄλλῳ κακὰ τεύχων

el hombre que trama males para otro, trama sus propios males

 

 

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Clásicas – El león tiene memoria (Claudio Eliano, Historias de animales)

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El león sabe vengarse del que previamente lo ha ofendido, aunque a veces la venganza no sea inmediata.

Mas él alberga después la cólera, hasta que la sacia,
en su corazón …

Y Juba de Mauritania, padre del que fue rehén de los romanos, es testigo de esto. Marchaba un día a través del desierto contra unas tribus sublevadas y un muchacho de los que caminaban a su lado, de noble cuna, bien parecido y aficionado además a la caza, disparó su jabalina contra un león que apareció al borde del camino, le acertó y lo hirió, pero no le mató. A causa de la prisa de la expedición, el león pudo alejarse, y el muchacho que lo había herido y los demás continuaron su camino.
Transcurrido un año completo, Juba, que había acabado la empresa encomendada, regresó por el mismo camino y llegó al lugar en donde el león había sido herido. Y, a pesar de la gran multitud, el león de marras avanza, y, sin tocar a los demás, coge al que le había herido hacía un año y, dando rienda suelta a la cólera que albergaba durante todo aquel tiempo, despedaza al muchacho, al que había reconocido. Pero nadie se vengó, porque temían la cólera violenta y terrible del león. Y, además, iban con prisa en su viaje.

(Claudio Eliano, Historias de animales VII, 23)

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ἀμύνεσθαι δὲ τὸν προαδικήσαντα ὁ λέων οἶδε, καὶ εἰ μὴ παραχρῆμα αὐτῷ τιμωρήσειεν,

ἀλλά γε καὶ μετόπισθεν ἔχει κότον, ὄφρα τελέσσῃ,
ἐν στήθεσσιν ἑοῖσιν.

καὶ τούτου μαρτύριον Ἰόβας ὁ Μαυρούσιος ὁ τοῦ παρὰ Ῥωμαίοις ὁμηρεύσαντος πατήρ. ἤλαυνέ ποτε διὰ τῆς ἐρήμης ἐπί τινα ἔθνη τῶν ἀποστάντων, καί τις αὐτῷ τῶν παραθεόντων μειρακίσκος εὐγενὴς μὲν καὶ ὡραῖος ἤδη δὲ καὶ θηρατικὸς λέοντά πως παρὰ τὴν ὁδὸν ἐκφανέντα ἀκοντίῳ βάλλει, καὶ σκοποῦ μὲν ἔτυχε καὶ ἔτρωσεν, οὐ μὴν ἀπέκτεινε. κατὰ σπουδὴν δὲ τῆς ἐλάσεως οὔσης, τὸ μὲν θηρίον ἀνεχώρησε, παρέδραμε δὲ καὶ ὁ τρώσας καὶ οἱ λοιποί.
ἐνιαυτοῦ γε μὴν διελθόντος ὁλοκλήρου ὁ μὲν Ἰόβας κατορθώσας ἐφ᾽ ἃ ἐστάλη, τὴν αὐτὴν ὑποστρέφων ἔρχεται κατὰ τὸν τόπον, ἔνθα ἔτυχεν ὁ λέων τρωθείς. καὶ ὄντος πλήθους παμπόλλου πρόσεισι τὸ θηρίον ἐκεῖνο, καὶ τῶν μὲν ἄλλων ἀπέχεται, συλλαμβάνει δὲ τὸν τρώσαντα πρὸ ἐνιαυτοῦ, καὶ τὸν θυμόν, ὅνπερ οὖν παρὰ τὸν χρόνον τὸν προειρημένον ἐφύλαττεν, ἀθρόον ἐκχεῖ καὶ διασπᾷ τὸ μειράκιον γνωρίσας. ἐτιμώρησε δὲ οὐδείς, φοβηθέντες ὀργὴν λέοντος ἰσχυρὰν καὶ δεινῶς ἐκπληκτικήν: ἄλλως τε καὶ ἡ πορεία ἤπειγεν.

(Claudius Aelianus, De natura animalium VII, 23)

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La cita pertenece a Homero, Ilíada A, 82-83.

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Clásicas – La muerte de Esquilo (Claudio Eliano, Historias de animales)

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Muerte de Esquilo

Las águilas cogen a las tortugas terrestres, las tiran, después, desde lo alto contra las rocas y, quebrantando asi la concha, extraen la carne y se la co­men. Según tengo entendido, así perdió la vida Esquilo de Eleusis, autor de tragedias. En efec­to, Esquilo estaba sentado en una roca, meditando, su­pongo yo, y escribiendo según su costumbre. No tenía un pelo en la cabeza: era calvo. Convencida un águila de que su cabeza era una roca, dejó caer sobre ésta la tortuga que sujetaba. El proyectil alcanzó a dicho poeta y lo mató.

(Claudio Eliano, Historias de animales VII, 16)

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τὰς χερσαίας χελώνας οἱ ἀετοὶ συλλαβόντες εἶτα ἄνωθεν προσήραξαν ταῖς πέτραις, καὶ τὸ χελώνιον συντρίψαντες οὕτως ἐξαιροῦσι τὴν σάρκα καὶ ἐσθίουσι. ταύτῃ τοι καὶ Αἰσχύλον τὸν Ἐλευσίνιον τὸν τῆς τραγῳδίας ποιητὴν τὸν βίον ἀκούω καταστρέψαι. ὁ μὲν Αἰσχύλος ἐπί τινος πέτρας καθῆστο, τὰ εἰθισμένα δήπου φιλοσοφῶν καὶ γράφων: ἄθριξ δὲ ἦν τὴν κεφαλὴν καὶ ψιλός. οἰηθεὶς οὖν ἀετὸς πέτραν εἶναι τὴν κεφαλὴν εἶτα μέντοι κατ᾽ αὐτῆς ἀφῆκεν ἣν κατεῖχε χελώνην, καὶ ἔτυχε τοῦ προειρημένου τὸ βέλος, καὶ ἀπέκτεινε τὸν ἄνδρα.

(Claudius Aelianus, De natura animalium VII, 16)
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Clásicas – Analfabetos en la Grecia antigua

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Este verano, entre otras muchas cosas, me ha dado tiempo a leer los libros que tenía pendientes, entre ellos. uno de Anne Carson (Eros. Poética del deseo, en inglés, Eros the Bittersweet) que trata sobre la lírica griega y el concepto de Eros en ella. La verdad es que recomiendo este libro totalmente. Está editado por Dioptrías y puede pedirse directamente a la editorial en este enlace.

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Uno de sus capítulos hablaba sobre el alfabeto griego, el primero conocido en representar las vocales, y, entre los temas que allí se comentaban, encontré una referencia a un fragmento de Eurípides muy curioso. Se trata de la descripción que hace un griego iletrado de la forma de las consonantes y vocales griegas de la palabra ΘΗΣΕΥΣ (así, en mayúsculas). El fragmento se nos ha conservado gracias a la obra de Ateneo de Náucratis, El banquete de los eruditos (Δειπνοσοφισταί) (10, 454b-c). Es el siguiente (dejo el texto en griego y su traducción):

… Εὐριπίδης δὲ τὴν ἐν τῷ Θησεῖ τὴν ἐγγράμματον ἔοικε ποιῆσαι ῥῆσιν. βοτὴρ δ᾽ ἐστὶν ἀγράμματος αὐτόθι δηλῶν τοὔνομα τοῦ Θησέως ἐπιγεγραμμένον οὕτως

ἐγὼ πέφυκα γραμμάτων μὲν οὐκ ἴδρις,
μορφὰς δὲ λέξω καὶ σαφῆ τεκμήρια.
κύκλος τις ὡς τόρνοισιν ἐκμετρούμενος,
οὗτος δ’ ἔχει σημεῖον ἐν μέσῳ σαφές·
τὸ δεύτερον δὲ πρῶτα μὲν γραμμαὶ δύο,
ταύτας διείργει δ’ ἐν μέσαις ἄλλη μία·
τρίτον δὲ βόστρυχός τις ὣς εἱλιγμένος·
τὸ δ’ αὖ τέταρτον ἣ μὲν εἰς ὀρθὸν μία,
λοξαὶ δ’ ἐπ´ αὐτῆς τρεῖς κατεστηριγμέναι
εἰσίν· τὸ πέμπτον δ’ οὐκ ἐν εὐμαρεῖ φράσαι·
γραμμαὶ γάρ εἰσιν ἐκ διεστώτων δύο,
αὗται δὲ συντρέχουσιν εἰς μίαν βάσιν·
τὸ λοίσθιον δὲ τῷ τρίτῳ προσεμφερές.

Ateneo 10, 454b-c

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… y como Eurípides, en el Teseo, compuso, al parecer, el parlamento que describe las letras. Se trata de un pastor analfabeto que explica de la misma manera el nombre escrito de Teseo, con estas palabras:

Yo no estoy versado en letras,
mas diré sus formas, testimonio fiable.
Un círculo como trazado a compás;
éste tiene en medio una marca clara,
En cuanto a la segunda, hay primero dos líneas,
y las separa otra puesta entre medias.
La tercera, una especie de rizo enroscado.
Respecto a la cuarta, a su vez, consiste en una línea vertical,
y hay tres oblicuas apoyadas en ella.
La quinta no es fácil de describir,
pues contiene dos líneas divergentes,
pero que se reúnen en un único sostén.
Por lo que se refiere a la última, es parecida a la tercera.

(De Ateneo, Banquete de los eruditos. Libros VIII-X. Traducción y notas Lucía Rodríguez-Noriega Guillén, Madrid, 2006)

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El caso es que me pareció un recurso muy atractivo para iniciar a los alumnos en el alfabeto griego. Se puede leer en clase el texto y pedir a los alumnos que dibujen en un papel la descripción que están oyendo, o también repartir varias palabras distintas a cada uno de los alumnos y que hagan una descripción como si tuviesen que explicar la forma de las letras griegas a una persona para que las dibuje.

Pero después, consultando los Tragicorum Graecorum fragmenta, encontré otros ejemplos también curiosos en Ateneo. Son éstos:

τὸ δ᾽ αὐτὸ πεποίηκε καὶ Ἀγάθων ὁ τραγῳδιοποιὸς ἐν τῷ Τηλέφῳ. ἀγράμματος γάρ τις κἀνταῦθα δηλοῖ τὴν τοῦ Θησέως ἐπιγραφὴν οὕτως·

γραφῆς ὁ πρῶτος ἦν μεσόμφαλος κύκλος·
ὀρθοί τε κανόνες ἐζυγωμένοι δύο,
Σκυθικῷ τε τόξῳ τὸ τρίτον ἦν προσεμφερές.
ἔπειτα τριόδους πλάγιος ἦν προσκείμενος·
ἐφ᾽ ἑνός τε κανόνος ἦσαν ὕπτιοι δύο.
ὅπερ δὲ τρίτον: ἦν καὶ τελευταῖον πάλιν.

καὶ Θεοδέκτης δ᾽ ὁ Φασηλίτης ἄγροικόν τινα ἀγράμματον παράγει καὶ τοῦτον τὸ τοῦ Θησέως ὄνομα διασημαίνοντα·

γραφῆς ὁ πρῶτος ἦν μεσόφθαλμος κύκλος.
ἔπειτα δισσοὶ κανόνες ἰσόμετροι πάνυ·
τούτους δὲ πλάγιος διαμέτρου συνδεῖ κανών·
τρίτον δ᾽ ἑλικτῷ βοστρύχῳ προσεμφερές.
ἔπειτα τριόδους πλάγιος ὣς ἐφαίνετο,
πέμπται δ᾽ ἄνωθεν ἰσόμετροι ῥάβδοι δύο,
αὗται δὲ συντείνουσιν εἰς βάσιν μίαν.

Ateneo 10, 454d-e

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Y lo mismo ha hecho igualmente Agatón el trágico, en el Télefo. En efecto, también allí una persona iletrada describe el nombre de Teseo, puesto por escrito, del siguiente modo:

La primera parte de la inscripción era un círculo con un ombligo en el centro;
después dos varas rectas uncidas por un yugo,
y la tercera se parecía a un arco escita.
Luego había al lado un tridente echado de costado,
y dos varas puestas sobre una sola.
Como la tercera era de nuevo otra vez la última.

También Teodectes presenta en escena a un campesino anal­fabeto que indica con claridad el nombre de Teseo:

La primera parte de la inscripción era un círculo de ojos tiernos,
Después, dos varas de tamaño muy semejante;
las une en diagonal una vara de través.
En cuanto a la tercera, es semejante a un rizo enroscado.
Luego, un tridente de costado, según parecía,
y la quinta, dos rayas en alto de la misma medida,
que convergen en un único sostén.
La sexta, a su vez, igual que el rizo ya antes mencionado.

(De Ateneo, Banquete de los eruditos. Libros VIII-X. Traducción y notas Lucía Rodríguez-Noriega Guillén, Madrid, 2006)

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Νεοπτόλεμος δὲ ὁ Παριανὸς ἐν τῷ περὶ ἐπιγραμμάτων ἐν Χαλκηδόνι φησὶν ἐπὶ τοῦ Θρασυμάχου τοῦ σοφιστοῦ μνήματος ἐπιγεγράφθαι τόδε τὸ ἐπίγραμμα·

τοὔνομα θῆτα ῥῶ ἄλφα σὰν ὖ μῦ ἄλφα χεῖ οὖ σάν.
πατρὶς Χαλκηδών· ἡ δὲ τέχνη σοφίη.

Ateneo 10, 454f

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Neoptólemo de Paria, por su parte, en su obra Sobre los epigramas, dice que en Calcedonia, sobre la tumba del sofista Trasímaco, está escrito el siguiente epigrama:

Mi nombre: thêta, rho, alfa, sigma, ypsilon, my, alfa, chi, omi­cron, sigma;
mi patria, Calcedonia. Y mi oficio, la sabiduría.

(De Ateneo, Banquete de los eruditos. Libros VIII-X. Traducción y notas Lucía Rodríguez-Noriega Guillén, Madrid, 2006)

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En fin, un recurso más que dejo aquí para ponerlo en práctica los primeros días de clase con el alfabeto griego.

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Margaret Atwood – Helena de Troya baila en la barra (Tradición clásica)

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Helena de Troya baila en la barra

El mundo está lleno de mujeres.
Si tuviera oportunidad, quién me diría que tengo
que avergonzarme de mí. Dejen de bailar.
Consíganse un poco de respeto
y un trabajo diurno.
Bien. Y un sueldo mínimo,
y venas varicosas, ocho horas
paradas en el mismo lugar
atrás de un mostrador de vidrio
fajadas hasta el cuello, en vez de
andar desnudas como un sándwich de carne.
Vendan guantes o alguna otra cosa.
No lo que vendo yo.
Hay que tener talento
para comerciar con algo tan nebuloso
y sin forma material.
Explotadas, dicen. Sí, como sea,
que la corten, pero puedo elegir
cómo, y me llevo el dinero.

Yo le doy valor.
Como los predicadores, vendo la revelación;
como las propagandas de perfume, el deseo
o su facsímil. El secreto es esperar el momento oportuno,
como en las bromas o en la guerra.
Vuelvo a venderles a los hombres sus peores sospechas:
que todo está en venta,
y por partes. Justo antes de que pase,
me miran y ven al asesino de la motosierra,
cuando muslo, culo, mancha de tinta, rajadura, teta y pezón
todavía están conectados.
¡Qué odio les salta,
adoradores míos con olor a cerveza! Eso, o un amor
medio dormido y sin esperanza. Viendo las cabezas en fila
y los ojos dados vuelta, implorantes
pero prestos a morderme los tobillos,
entiendo las inundaciones y los terremotos, y la urgencia
por pisar a las hormigas. Yo sigo el compás,
y bailo para ellos porque
ellos no pueden. La música tiene el olor de los zorros,
crepita como metal recalentado
quema las fosas nasales
o es húmeda como agosto, difusa y lánguida
como una ciudad saqueada, el día después,
cuando ya se cometió el abuso
y la matanza,
y los sobrevivientes andan
buscando en la basura
qué comer, y solo queda un cansancio desolado.
Hablando de ese tema, lo que más me agota
es la sonrisa.
Eso, y fingir
que no los oigo.
Y no los oigo, porque después de todo
para ellos soy una extranjera.
El habla aquí es toda gutural y verrugosa,
obvia como una loncha de jamón,
y yo vengo de la provincia de los dioses
donde los significados son melódicos y oblicuos.
No lo hago con todos,
pero acércate, que te lo digo al oído:
A mi mamá la raptó un cisne sagrado.
¿Me crees? Puedes llevarme a cenar.
Es lo que les decimos a todos los maridos.
Seguro hay un montón de pájaros peligrosos sueltos alrededor.

Y no es que alguien de acá
vaya a entender aparte de ti.
A los demás les gustaría mirarme
y no sentir nada. Reducirme a las piezas que me componen
como en una fábrica de relojes o un matadero.
Aplastar el misterio.
Emparedarme viva
dentro de mi cuerpo.
Les gustaría ver a través de mí,
pero no hay nada más opaco
que la transparencia absoluta.
Miren —¡mis pies no tocan el mármol!
Como el aliento o un globo, me elevo,
floto en el aire a quince centímetros
en mi huevo de cisne, deslumbrante, hecho de luz.
¿No crees que soy una diosa?
Pruébame.
Esta canción es una antorcha.
Tócame y te quemarás.

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Helen of Troy does countertop dancing

The world is full of women
who’d tell me I should be ashamed of myself
if they had the chance. Quit dancing.
Get some self-respect
and a day job.
Right. And minimum wage,
and varicose veins, just standing
in one place for eight hours
behind a glass counter
bundled up to the neck, instead of
naked as a meat sandwich.
Selling gloves, or something.
Instead of what I do sell.
You have to have talent
to peddle a thing so nebulous
and without material form.
Exploited, they’d say. Yes, any way
you cut it, but I’ve a choice
of how, and I’ll take the money.

I do give value.
Like preachers, I sell vision,
like perfume ads, desire
or its facsimile. Like jokes
or war, it’s all in the timing.
I sell men back their worse suspicions:
that everything’s for sale,
and piecemeal. They gaze at me and see
a chain-saw murder just before it happens,
when thigh, ass, inkblot, crevice, tit, and nipple
are still connected.
Such hatred leaps in them,
my beery worshippers! That, or a bleary
hopeless love. Seeing the rows of heads
and upturned eyes, imploring
but ready to snap at my ankles,
I understand floods and earthquakes, and the urge
to step on ants. I keep the beat,
and dance for them because
they can’t. The music smells like foxes,
crisp as heated metal
searing the nostrils
or humid as August, hazy and languorous
as a looted city the day after,
when all the rape’s been done
already, and the killing,
and the survivors wander around
looking for garbage
to eat, and there’s only a bleak exhaustion.
Speaking of which, it’s the smiling
tires me out the most.
This, and the pretence
that I can’t hear them.
And I can’t, because I’m after all
a foreigner to them.
The speech here is all warty gutturals,
obvious as a slab of ham,
but I come from the province of the gods
where meanings are lilting and oblique.
I don’t let on to everyone,
but lean close, and I’ll whisper:
My mother was raped by a holy swan.
You believe that? You can take me out to dinner.
That’s what we tell all the husbands.
There sure are a lot of dangerous birds around.

Not that anyone here
but you would understand.
The rest of them would like to watch me
and feel nothing. Reduce me to components
as in a clock factory or abattoir.
Crush out the mystery.
Wall me up alive
in my own body.
They’d like to see through me,
but nothing is more opaque
than absolute transparency.
Look —my feet don’t hit the marble!
Like breath or a balloon, I’m rising,
I hover six inches in the air
in my blazing swan-egg of light.
You think I’m not a goddess?
Try me.
This is a torch song.
Touch me and you’ll burn.

(Margaret Atwood, Morning in the burned house, 1995)
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Katerina Anghelaki-Rooke – Dice Penélope (Tradición clásica)

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Dice Penélope

And your absence teaches
me what art could not
Daniel Weissbort

No cosía, no tejía,
he comenzado un texto, y lo he destruido
bajo el peso de las palabras
pues una correcta expresión queda lastrada
si el dolor oprime dentro.
Y aunque la ausencia es el tema de mi vida
—ausencia de la vida—
sale el llanto al papel
y el sufrimiento físico del cuerpo
que está privado.

Borro, desgarro, ahogo
los gritos vivos
«Dónde estás, ven, te espero
esta primavera no es como las otras»
y vuelvo a amanecer
con nuevos pájaros y blancas sábanas
para secar al sol.
Tú no estarás aquí
para regar las flores con la manguera
para que goteen los viejos techos
colmados de lluvia
y se disuelva cuanto soy
en tu propia naturaleza
apacible, otoñal…
Tu refinado corazón
—refinado pues fui yo quien lo ha escogido—
estará siempre en otra parte
y he de cortar con palabras
los hilos que me atan
al hombre concreto
que añoro
hasta que Odiseo se vuelva símbolo de la Nostalgia
y navegue los mares
en la mente de cualquiera.
Te olvido con pasión
cada día
para que expíes tus pecados
de dulzura y aroma
y así completamente puro
puedas entrar en la inmortalidad.
Es una tarea dura, ingrata.
Mi única recompensa, si comprendo
de una vez qué es la presencia humana
qué la ausencia
o cómo funciona el ego
en tanta soledad, en tanto tiempo
y por qué nada detiene el mañana
y el cuerpo se rehace sin parar
se levanta del lecho se acuesta
como si lo talara
a veces la enfermedad y a veces el amor
esperando
que lo que se pierde en tacto
se gane en esencia.

(Traducción: Juan Manuel Macías, en su blog Las diosas y las nubes)

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Λέει η Πηνελόπη

Δεν ύφαινα, δεν έπλεκα
ένα γραφτό άρχιζα, κι έσβηνα
κάτω απ’ το βάρος της λέξης
γιατί εμποδίζεται η τέλεια έκφραση
όταν πιέζετ’ από πόνο το μέσα.
Κι ενώ η απουσία είναι το θέμα της ζωής μου
—απουσία από τη ζωή—
κλάματα βγαίνουν στο χαρτί
κι η φυσική οδύνη του σώματος
που στερείται.

Σβήνω, σχίζω, πνίγω
τις ζωντανές κραυγές
«πού είσαι, έλα, σε περιμένω
ετούτη η άνοιξη δεν είναι σαν τις άλλες»
και ξαναρχίζω το πρωί
με νέα πουλιά και λευκά σεντόνια
να στεγνώνουν στον ήλιο.
Δε θα ’σαι ποτέ εδώ
με το λάστιχο να ποτίζεις τα λουλούδια
να στάζουν τα παλιά ταβάνια
φορτωμένα βροχή
και να ’χει διαλυθεί η δική μου
μες στη δική σου προσωπικότητα
ήσυχα, φθινοπωρινά…
Η εκλεκτή καρδιά σου
—εκλεκτή γιατί τη διάλεξα—
θα ’ναι πάντα αλλού
κι εγώ με λέξεις θα κόβω
τις κλωστές που με δένουν
με τον συγκεκριμένο άντρα
που νοσταλγώ
όσο να γίνει σύμβολο Νοσταλγίας ο Οδυσσέας
και ν’ αρμενίζει τις θάλασσες
στου καθενός το νου.
Σε λησμονώ με πάθος
κάθε μέρα
για να πλυθείς από τις αμαρτίες
της γλύκας και της μυρωδιάς
κι ολοκάθαρος πια
να μπεις στην αθανασία.
Είναι σκληρή δουλειά κι άχαρη.
Μόνη μου πληρωμή αν καταλάβω
στο τέλος τί ανθρώπινη παρουσία
τί απουσία
ή πώς λειτουργεί το εγώ
στην τόσην ερημιά, στον τόσο χρόνο
πώς δεν σταματάει με τίποτα το αύριο
το σώμα όλο ξαναφτιάχνει τον εαυτό του
σηκώνεται και πέφτει στο κρεβάτι
σα να το πελεκάνε
πότε άρρωστο και πότε ερωτευμένο
ελπίζοντας
πως ό,τι χάνει σε αφή
κερδίζει σε ουσία.

(Κατερίνα Αγγελάκη-Ρουκ, Τα σκόρπια χαρτιά της Πηνελόπης, 1977)
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Andalucía – EBAU (Selectividad) Griego II

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El próximo curso 2019-2020 cambian los contenidos de la prueba de Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU, la antigua Selectividad) en Andalucía: la opción A contendrá un texto de la Anábasis de Jenofonte del libro I, mientras que la Antología de textos griegos ha cambiado, suprimiendo algunos textos y autores que se trataban hasta ahora e incluyendo otros autores y textos (obsérvese el quiasmo [χιασμός] en el uso de los complementos directos).

He preparado un documento pdf que contiene todos los textos que puede usarse para imprimir a doble cara o bien para proyectarlo en clase con un cañón. Está indexado de forma que contiene los marcadores en el panel de la izquierda para que sea más cómodo el acceso a cada uno de los textos o apartados. Lo dejo aquí a disposición de todo el mundo para que podáis usarlo o modificarlo a placer: puede descargarse en este enlace.

Actualización: Se me ocurrió que una buena manera de que los alumnos repasasen el vocabulario más frecuente en el libro primero de la Anábasis de Jenofonte podía ser a través del teléfono móvil con la aplicación Quizlet y, por eso, puse los 193 términos más frecuentes en ese libro en esta aplicación. Podéis encontrar las fichas en este enlace.

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Παλαίφατος – Περὶ Ἀκταίωνος (Paléfato – Sobre Acteón) (Andalucía EBAU Griego II 2020)

 

Περὶ Ἀκταίωνος

Φασὶν Ἀκταίωνα ὑπὸ τῶν ἰδίων κυνῶν καταβρωθῆναι. τοῦτο δὲ ψευδές· κύων γὰρ δεσπότην καὶ τροφέα μάλιστα φιλεῖ, ἄλλως τε καὶ αἱ θηρευτικαὶ πάντας ἀνθρώπους σαίνουσιν. ἔνιοι δέ φασιν ὡς Ἄρτεμις μὲν ‹εἰς ἔλαφον μετέβαλεν› αὐτόν, ἔλαφον δὲ ἀνεῖλον αἱ κύνες. ἐμοὶ δὲ δοκεῖ Ἄρτεμιν μὲν δύνασθαι ὅ τι θέλοι ποιῆσαι· οὐ μέντοι ἐστὶν ἀληθὲς ἔλαφον ἐξ ἀνδρὸς ἢ ἐξ ἐλάφου ἄνδρα γενέσθαι· τοὺς δὲ μύθους τούτους συνέθεσαν οἱ ποιηταί, ἵνα οἱ ἀκροώμενοι μὴ ὑβρίζοιεν εἰς τὸ θεῖον.
Τὸ δὲ ἀληθὲς ἔχει ὧδε. Ἀκταίων ἦν ἀνὴρ τὸ γένος Ἀρκάς, φιλοκύνηγος. οὗτος ἔτρεφεν ἀεὶ κύνας πολλὰς καὶ ἐθήρευεν ἐν τοῖς ὄρεσιν, τῶν δὲ αὑτοῦ πραγμάτων ἠμέλει. οἱ δὲ τότε ἄνθρωποι αὐτουργοὶ πάντες ἦσαν οἰκέτας τε οὐκ εἶχον, ἀλλ᾽ ἑαυτοῖς ἐγεώργουν, καὶ οὗτος ἦν πλουσιώτατος ὃς αὐτὸς ἐγεώργει καὶ ἐργατικώτατος ὑπῆρχε. τῷ οὖν Ἀκταίωνι ἀμελοῦντι τῶν οἰκείων, μᾶλλον δὲ κυνηγετοῦντι, διεφθάρη ὁ βίος. ὅτε δὲ οὐκέτι εἶχεν οὐδέν, ἔλεγον οἱ ἄνθρωποι· «δείλαιος Ἀκταίων, ὃς ὑπὸ τῶν ἰδίων κυνῶν κατεβρώθη» – ὥσπερ καὶ νῦν ἐάν τις πορνοβοσκῶν ἀτυχήσηι, λέγειν εἰώθαμεν· «ὑπὸ τῶν πορνῶν κατεβρώθη.» τοιοῦτον δή τι καὶ τὸ περὶ τὸν Ἀκταίωνα γέγονεν.

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Sobre Acteón

Cuentan que Acteón fue devorado por sus propias perras. Esto es mentira, pues un perro ama mucho a su amo y criador y sobre todo las perras de caza mueven la cola a todos los hombres. Unos cuentan que Ártemis lo transformó en ciervo y las perras mataron al ciervo. A mí me parece que Ártemis puede hacer lo que quiera, pero ciertamente no es verdad que se pueda ser de ciervo hombre u hombre a partir de ciervo. Estos mitos los compusieron los poetas para que los que los escuchen no deshonren a la divinidad.
La verdad es así. Acteón era un hombre de origen arcadio, amante de la caza. Éste criaba siempre muchas perras y cazaba en los montes, pero descuidaba sus propios asuntos. Por entonces los hombres eran todos cultivadores de los suyo y no tenían servidumbre, sino que trabajaban la tierra para sí mismo y, quien trabajaba la tierra y se mostraba más trabajador, éste era el más rico. Así pues, la vida se le pasó a Acteón descuidando sus bienes y cazando más bien. Cuando ya no tenía nada, los hombres decían: “pobre Acteón, que ha sido devorado por sus propios perros”, de igual modo que también hoy, si alguno que mantiene prostitutas no tiene suerte, solemos decir: “ha sido devorado por las prostitutas”. En efecto, algo así ha sucedido con Acteón.

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José Seguiri, Acteón (Plaza Uncibay, Málaga)
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Jorge Guillén – Acteón que se salva (Tradición clásica)

Zinaida Serebriakova Diana y Acteón (1916)

Zinaida Serebriakova, Diana y Acteón (1916)

Acteón que se salva

Se llamaba Acteón, tan culto era el linaje
De aquel hombre perdido
–Sin riesgo– por campiña urbanizada,
Mensaje
De ciudad no remota.
¿Lo rústico en olvido?
Agrada
La maleza que brota
Como una incitación a rutas imprevistas.
El extraviado errante,
De pronto y sin querer, se descubre delante
De un campo de nudistas.
Oh, todos son correctos,
Acteón ve a una dama.
“Good morning” Acteón se figura que exclama.
¿Quizá “Lovely day”? Sin faunos, sin insectos,
Naturaleza aséptica no ofrece más que flor
Sin caricia de olor.
La gente charla. Nadie a nadie ve.
Los desnudos anulan sus desnudos,
Escudos
Contra las tentaciones. ¿Y la fe,
Bajo la luz del sol, en ti, Naturaleza?
Sin ninfas ni deidad, sin amor la belleza,
Acteón se va en busca de una casa de té.

(De Jorge Guillén, Homenaje, 1968)

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Noelia Illán Conesa – Paraclausithiron (Tradición clásica)

 

Paraclausithiron

Estoy en lo más profundo del abismo,
y ya no sé rezar
Rimbaud
En el rincón aquel,
donde dormimos juntos
tantas noches.
César Vallejo

Dibuja con el vino versos en la mesa
y su pierna la roza por debajo.
Titubea, duda. Ella levanta la vista.
Lo hace un par de veces más.
Se va a volver loco:
hace muecas con los labios, golpea la madera.
Ella se sonroja al otro lado del simposio.
Los comensales hablan y comen porquerías:
parecen bestias.
Para ellos dos, hay otro mundo.
Catulo, no desesperes.
El marido le pasa el brazo por encima
y revienta a carcajadas de alcohol.
Y mientras le sigue la corriente,
lleno de manchas de aceite y apestando
ella responde con el dedo palabras en latín.

(De Noelia Illán Conesa, Verbos a dentelladas, 2016)

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Extremum Tanain si biberes, Lyce,
saevo nupta viro, me tamen asperas
porrectum ante foris obicere incolis
plorares Aquilonibus.

Audis, quo strepitu ianua, quo nemus
inter pulcra satum tecta remugiat
ventis et positas ut glaciet nives
puro numine Iuppiter?

Ingratam Veneri pone superbiam,
ne currente retro funis eat rota:
non te Penelopen difficilem procis
Tyrrhenus genuit parens.

O quamvis neque te munera nec preces
nec tinctus viola pallor amantium
nec vir Pieria paelice saucius
curvat, supplicibus tuis

parcas, nec rigida mollior aesculo
nec Mauris animum mitior anguibus:
non hoc semper erit liminis aut aquae
caelestis patiens latus.

(De Horacio, Odas III, 10)

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Aunque de Scitia fueras,
aunque más bravo fuera tu marido,
condolerte debieras,
Lyce, del que ofrecido
al cierço tienes en tu umbral tendido.

¿La puerta, la arboleda
oyes, del fiero viento combatida,
cuál brama, cuál se queda
la nieve ya caída
del aire agudo en mármol convertida?

Deja, que es desamada.
de Venus, esa tu soberbia vana;
no te halles burlada;
no te engendró Toscana
a ser como Penélope inhumana.

¡Oh!, aunque a domeñarte
ni tu marido, de otro amor tocado,
ni ruego ni oro es parte,
ni del enamorado
la amarillez teñida de violado,

un poco de mesura
usa conmigo, ¡oh sierpe!, ¡oh, más que yerta
encina y roble, dura!:
que no siempre tu puerta
podré sufrir, al agua descubierta.

(De Fray Luis de León, Poesías completas: Propias, imitaciones, traducciones, Madrid, 2001)

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Con mi agradecimiento a Charo Guarino por habérmela descubierto.

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