Clásicas – Cuerpos mutados (de Markel Hernández, Mitra Teatro, 25-5-22)

(Cuerpos mutados, de Markel Hernández, Mitra Teatro, 25-5-22)

El pasado 25 de mayo tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, la representación de la obra «Cuerpos mutados» por parte del Grupo Mitra Teatro. La obra es una reescritura de «Las metamorfosis» de Ovidio, que reinterpreta algunos de sus pasajes desde diferentes lenguajes para ofrecer una nueva visión en la que la mutación se abre camino en los cuerpos.

Texto: Markel Hernández

Biografía

Markel Hernández Pérez (Arrigorriaga, Vizcaya, 1997) es graduado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y Máster de Estudios Literarios y Teatrales en la Universidad de Granada, donde actualmente realiza una tesis sobre el teatro político español. Colabora con la compañía Mitra Teatro y ha escrito las obras dramáticas La noche de los sueños imposibles dentro del montaje colectivo Sur un fil sur elle (ESM Teatro, 2015), Las voces pervertidas (Salamanca, 2019) y Como si fuera una obra de teatro (Granada, 2020), Tabú: las cosas que nunca dijimos (III Premio de Microteatro de La Malhablada, 2017), Vivir de alquiler (LV Premio de Literatura Dramática Kutxa Ciudad de San Sebastián, Algaida, 2020) y Mutantes (IX Laboratorio de Escritura Teatral, Fundación SGAE, 2022). Sus poemas han aparecido en diversas revistas y antologías poéticas como O Sol é secreto, poetas celebram Eugénio de Andrade (Casa da poesía Eugénio de Andrade, 2018), Poesía Gen Z (Playground Books), Así creció mi templo: selección de textos LGBTI+ (Revista digital Liberoamérica), Zégel #6, Izotzetan islatuak (Liberoamerika Euskal Herria, 2020), Ruido (Caligrama, 2020), Cuando dejó de llover. 50 poéticas recién cortadas (Sloper, 2021) y es ganador de la IX edición de Ucopoética.

(En Cosmopoética 2021)

 

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Clásicas – Carlos García Gual – Nosotros y los griegos (Centro Cultural La Malagueta, 21-6-22, Málaga)

Nosotros y los griegos (Carlos García Gual)

 

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Lectura – Carmen Conde – Cuando se ama a los libros

(Carmen Conde, emitido el 16 de agosto de 1968 en la RNE y titulado en el diario Ya en 1981, “Alfalfa literaria”)

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Clásicas – Añicos de voces femeninas (Sulpicia), en Irene Vallejo, El infinito en un junco

(Irene Vallejo lee el comienzo del capítulo)

Añicos de voces femeninas

En un paisaje de sombras, ella tiene cuerpo, presencia, voz. Es un caso único en Roma: una joven independiente y culta que insiste en su derecho al amor; una poeta de cuya vida y sentimientos habla ella misma, con sus propias palabras, sin mediaciones masculinas.

Sulpicia vivió en el siglo dorado del emperador Augusto. Fue una mujer excepcional por muchos motivos —el más importante de ellos era que pertenecía a ese 1 por ciento de la población romana que hoy clasificamos como élite, situada en la cumbre de un mundo duro y jerárquico—. Su madre era hermana de Marco Valerio Mesala Corvino, un poderoso general y mecenas literario. En la mansión de su tío conoció a algunos de los poetas más aclamados de la época, como Ovidio o Tibulo. Favorecida por la riqueza y el parentesco, Sulpicia se atrevió a escribir poemas autobiográficos, los únicos versos de amor escritos por una mujer romana de la época clásica que han llegado hasta nosotros. En sus poesías habla una voz femenina que reclama algo poco común en la época: libertad y placer. Convencida de que podía permitirse cualquier atrevimiento, se queja de la vigilancia que ejerce sobre ella su tío, llamándolo —con ironía y descaro— «pariente desalmado».

Son solamente seis los poemas de Sulpicia que nos han llegado. Cuarenta versos en total, seis episodios de su pasión por un hombre al que llama Cerinto. Queda claro que no es el novio elegido por la familia. Por el contrario, sus padres y su tío-tutor temen que se acueste con él. Ella misma dice que algunos sufren ante la sola idea de que sucumba, dejándose llevar a una «cama innoble». Seguramente Cerinto pertenezca a otro mundo, a otra clase social, quizá incluso sea un liberto. Quién sabe. En cualquier caso, no parece un pretendiente adecuado para la aristócrata Sulpicia; algo que no preocupa en absoluto a la joven. Si sufre, y a veces sufre, es por otras razones. Por ejemplo, se reprocha a sí misma su falta de valor, siente angustia porque el lastre de su educación le impide mostrar su deseo.

El poema de Sulpicia que más me impacta es una declaración pública, provocadora y desafiante, de sus sentimientos. Traduzco libremente los dísticos de la elegía:

¡Al fin llegaste, Amor!
Llegaste con tal intensidad
que me causa más vergüenza
negarte
que afirmarme.
Cumplió con su palabra Amor,
te acercó a mí.
Conmovido por mis cantos,
te trajo Amor a mi regazo.
Me alegra haber cometido esta falta.
Revelarlo y gritarlo.
No, no quiero confiar mi placer
a la estúpida intimidad de mis notas.
Voy a desafiar la norma,
me asquea fingir por el qué dirán.
Fuimos la una digna del otro,
que se diga eso.
Y la que no tenga su historia
que cuente la mía.

¿Qué fue de los amantes? No lo sabemos, pero es poco probable que su relación lograse sobrevivir a los obstáculos familiares. Tarde o temprano, ella tendría que claudicar. Entre las clases altas, a las que Sulpicia pertenecía, el paterfamilias decidía los matrimonios basándose en motivos estratégicos de oportunidad. Los clanes unían así a dos personas por conveniencia social, política o económica, no por pasión. Seguramente, el deseado Cerinto fue expulsado de la vida de Sulpicia, y solo quedaron el recuerdo y los poemas —«desierta cama y turbio espejo y corazón vacío», como escribió Machado—.

(de Irene Vallejo, El infinito en un junco, 2019)

(Soror. Mujeres en Roma, Museo Arqueológico Nacional, 17-11-21)

(Ser niña en Roma, MNAR, 2021)

Más información:

 

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[Off-topic] Llegó el verano (Las Ketchup / Las Grecas)

(Las Ketchup – Aserejé, 2002)

(Las Ketchup – Aserejé, Melodifestivalen, 2016)

(Las Ketchup – Aserejé, 2016)

(Las Ketchup – Aserejé- Les Années Bonheur, 2016)

(Las Grecas – Te estoy amando locamente)

(Las Ketchup – Te estoy amando locamente (cover Las Grecas), 2019)

 

Comentario: Desgraciadamente, el chiringuito Palm Beach de Estepona donde se grabó el video original de Aserejé ya no existe, y hoy en día Las Ketchup aparecen (más o menos) así. Tienen prevista una gira para 2022. Mientras tanto, sus fans pueden seguirlas en Spotify.

 

La canción a la que se hace referencia en Aserejé puede escucharse a continuación:

(The Sugar Hill Gang – Rapper’s delight)

 

 

 

 

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Poesía y Música – Luis Eduardo Aute – Animal (Tradición clásica)

(Luis Eduardo Aute canta Animal)

Animal

Dibuja el paisaje junglas y jaurías
caníbales light y perros policías…
En vista de que se trata de que el pez gordo
se coma al pez escuálido,
y de que el Edén lo pueda devorar
únicamente el rostro pálido…
Quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal…
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica,
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica…

Ánimo animal… Cómeme, animal…
Ánimo, animal, ámame…
Mátame animal…
Mi animal.

Y suben los hijos de la Media Luna
buscando espejismos lejos de sus dunas,
que abrasan como la sangre que circula
por sus venas faraónicas,
y atacan, sedientos, los nuevos vampiros
de la «Ilustración canónica»…
Quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal…
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica,
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica…

Ánimo animal… Cómeme, animal…
Ánimo, animal, ámame…
Mátame animal…
Mi animal.

El cóndor volaba libre y sin fronteras,
mascando las hojas de sus cordilleras,
y en eso llegó el Gran Águila del Norte
y puso coto a sus Hespérides,
y la maldición de la Malinche vengará
algún día esa efemérides…
Quítate el vestido, quítate el desnudo
y muéstrame al animal.
Suelta, suelta, suelta
el animal que llevas dentro
y ponte bélica,
que es el cuerpo un lobo para el cuerpo
cuando el alma está famélica…

(De Luis Eduardo Aute, Slowly, 1992)
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Música – Caetano Veloso – Alexandre (Tradición clásica)

(Caetano Veloso, Alexandre)

Alexandre

Ele nasceu no mês do leão, sua mãe uma bacante
E o rei seu pai, um conquistador tão valente
Que o príncipe adolescente pensou que já nada restaria
Pra, se ele chegasse a rei, conquistar por si só
Mas muito cedo ele se revelou um menino extraordinário
O corpo de bronze, os olhos cor de chuva e os cabelos cor de sol

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Ele escolheu seu cavalo
Por parecer indomável
E pôs-lhe o nome Bucéfalo ao domina-lo
Para júbilo, espanto e escândalo do seu próprio pai

Que contratou para seu perceptor um sábio de Estagira
Cuja a cabeça sustenta ainda hoje o Ocidente
O nome Aristóteles, nome Aristóteles, se repetiria
Desde esses tempos até nossos tempos e além

Ele ensinou o jovem Alexandre a sentir filosofia
Pra que mais que forte e valente
Chegasse ele a ser sábio també

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Ainda criança ele surpreendeu importantes visitantes
Vindos como embaixadores do Império da Pérsia
Pois os recebeu, na ausência de Felipe, com gestos elegantes
De que o rei, seu próprio pai, não seria capaz

Em breve estaria ao lado de Felipe no campo de batalha
E assinalaria o seu nome na história entre os grandes generais

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Com Hefestião, seu amado
Seu bem na paz e na guerra
Correu em honrra de Pátroclo
Os dois corpos nus
Junto ao túmulo de Aquiles
O héroi enamorado, o amor

Na grande batalha de Queronéia, Alexandre destruía
A esquadra Sagrada de Tebas, chamada e Invencível
Aos dezesseis anos, só dezesseis anos, assim já exibia
Toda a amplidão da luz do seu gênio militar

Olímpia incitava o menino de sol a afirma-se se Felipe
Deixava a família da mãe de outro filho dos seus se insinuar

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Feito rei aos vinte anos
Transformou a Macedônia
Que era um reino periférico, dito bárbaro
Em esteio do helenismo e dois gregos, seu futuro, seu sol

O grande Alexandre, o Grande Alexandre
Conquistou o Egito e a Pérsia
Fundou cidades, cortou o nó górdio, foi grande

Se embriagou de poder, alto e fundo
Fundando o nosso mundo
Foi generoso e malvado, magnânimo e cruel

Casou com uma persa, misturando raças
Mudou-nos terra, céu e mar
Morreu muito moço
Mas antes impôs-se do Punjab a Gilbraltar

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

Alexandre
De Olímpia e Felipe o menino nasceu, mas ele aprendeu
Que o seu pai foi o raio que veio do céu

(De Caetano Veloso, Livro, 1997)
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Poesía (y Botánica) – Rosa Berbel – Bodegón

(Rosa Berbel recita su poema)

Bodegón

El calor del verano está matando todas nuestras flores.
También las que sembramos no hace mucho,
con un ímpetu nuevo,
mientras nos convencíamos
de la fertilidad de nuestra tierra.
Una existencia breve, dispuesta a la esperanza.
Igual que dos ascetas que deciden morir
mirándose los manos.

Nosotros resistimos todavía a la sombra
y encontramos en ella
una forma violenta de sosiego.
El calor nos enturbia, el sol nos ralentiza.
El verano ha viciado nuestro tacto:
crecemos cada uno en un lugar
opuesto de la casa.

Al despertar lloramos por la pérdida
de los días hermosos.
Velamos su fortuna, veneramos su tacto.
Y al hacerse de noche celebramos la vida.

¿Qué nos une a las plantas
sino una poderosa devoción por los trucos
de la naturaleza?

(De Rosa Berbel, Los planetas fantasma, 2022)

(La inteligencia de las flores (19o7). de Maurice Maeterlinck, recomendación de Laura Barrachina)

(Música: Family – Viaje a los sueños polares)

 

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Poesía – Rosa Berbel – El final de los ritos (Presentación en Tipos infames, Madrid, 16-6-22)

(Carlos Catena y Rosa Berbel en la presentación de Los planetas fantasma en Tipos infames, Madrid, 16-6-22)
(Rosa Berbel recita su poema)

El final de los ritos

Estamos en la calle y es de noche.
Me acompañas a casa por un sendero viejo,
lleno de oscuridad y de maleza.
Bordeamos las palabras igual que bordeamos
el final de la noche.
Lo hemos pasado bien, ha sido divertido,
y ahora estamos confusos en la selva
de los significados.
Ignoramos aún lo que seremos,
la posición exacta del idioma.

Pero la noche es más y más oscura
y el camino a la casa va alejándonos de ella.

En medio de la noche, en la selva brillante
donde florecen nombres y palabras
y objetos puntiagudos,
el reconocimiento es imposible.
Nos tocamos con rabia nuestros cuerpos,
queriendo dilatar ese entusiamo torpe
de no poder poner límite al mundo.
Creemos tener más tiempo que el resto de la gente.

Pero cuando alcanzamos el final de la noche,
cuando al fin conquistamos las palabras
y el mundo es claro y bello y generoso,
la ciudad se derrumba y el sendero
nos pone justo enfrente del lenguaje,
delante de su abismo.

Hemos llegado tarde. La casa está en ruinas.

Y el universo entra por el hueco
en el que antes había una ventana.

(De Rosa Berbel, Los planetas fantasma, 2022)

 

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Poesía – Luis Escavy – Animae dimidium meae (Tradición clásica)

Animae dimidium meae

Adonde yo no llego tú sí llegas.
Donde tu cuerpo espera, espera el mío.
Cuando termine el mundo, nos iremos
y da igual si voy solo o si vas sola.
La mitad de mi alma —dijo Horacio—
es lo que tienes tú. ¿Y la otra media?

(De Luis Escavy, Desnuda fortaleza, 2022)

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