José Ángel Valente – «Serán ceniza…» (Tradición clásica)

(Leído por Luna Miguel)
(Leído por José Ángel Valente)
Mucha poesía ha sentido la tentación del silencio. Porque el poema tiende por naturaleza al silencio. O lo contiene como materia natural. Poética: arte de la composición del silencio. Un poema no existe si no se oye antes que su palabra su silencio.
(De José Ángel Valente, Cinco fragmentos para Antoni Tàpies, en Material memoria, 1979)

«Serán ceniza…»

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.

Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.

Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.

 

(De José Ángel Valente, A modo de esperanza, 1954)

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Antoni Tàpies, Cruz y tierra

Recordando a Valente

Con José Ángel Valente tengo la impresión de que ya nos unían unos hilos misteriosos mucho antes de conocemos materialmente. Descubrí sus poemas a través de los elogios que de ellos me había hecho su colega Pere Gimferrer. Y creo que él sabía de mí por el poeta catalán Alfonso Costafreda; el mismo Valente me contó que a mediados de los años 60, Costafreda llegó a dejarle en herencia un cuadro mío unos días antes de su trágica muerte.

Recuerdo que Valente y yo nos vimos por primera vez con ocasión de una exposición mía en Ginebra, en medio de una multitudinaria recepción en casa de los propietarios de la galería, donde hallé también amigos tan variados como el cubano Carlos Franqui, o mi tan querida y admirada María Zambrano. Desde entonces nos encontramos a menudo ya fuera en París, en Venecia, en Barcelona o en Madrid.

A pesar de que él era algo más joven que yo, coincidíamos en muchas cosas y creo que nuestra amistad nos enriqueció a ambos. Siempre recordaré con orgullo cuando José Ángel me explicó cómo le había marcado mi texto «Comunicación sobre el muro», de mi libro «La práctica del arte», y a mí su bellísimo ensayo sobre Miguel de Molinos me revalidó muchas cosas importantes.

Saber que en tu trayectoria has estado acompañado por poetas tan trascendentales como Valente, da una seguridad y una satisfacción tal, que su memoria me será siempre imborrable.

(Antoni Tàpies, en ABC de Madrid, viernes 20-10-2000)

hoja

Amor constante, más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

(De Francisco de Quevedo, Obra poética, tomo I, ed. de José Manuel Blecua Teijeiro, p. 657)

 

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