Leyendo a Popper: Sobre la tolerancia y una sociedad abierta

 

Quería empezar con una definición, la de tolerancia, en el Diccionario de la Lengua Española:

tolerancia

Del lat. tolerantia.

  1. f. Acción y efecto de tolerar.
  2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
  3. f. Reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente.

 

Esta mañana, leyendo a Karl Popper (La sociedad abierta y sus enemigos, Barcelona, Paidós, 1981, p. 512), he encontrado un párrafo que define muy bien lo que actualmente vemos en nuestra sociedad. Me gustaría mucho que la definición de Henri Bergson fuese una realidad, y que nuestra sociedad fuese de verdad una sociedad abierta. Pero las noticias de cada día me hacen ser pesimista sobre el camino que llevamos.

verguenza

Y aquí dejo el párrafo de la obra de Popper para reflexionar:

La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia. Con este planteamiento no queremos significar, por ejemplo, que siempre debamos impedir la expresión de concepciones filosóficas intolerantes; mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente. Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza, pues bien puede suceder que no estén destinadas a imponérsenos en el plano de los argumentos racionales, sino que, por el contrarío, comiencen por acusar a todo razonamiento; así, pueden prohibir a sus adeptos, por ejemplo, que prestan oídos a los razonamientos racionales, acusándolos de engañosos, y que les enseñan a responder a los argumentos mediante el uso de los puños o las armas. Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro o al tráfico de esclavos.

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