Aurora Luque – Lesbia hoy (Tradición clásica)

Lesbia hoy

A vivir y a gozar, que son dos días
y uno sale nublado, mi Catulo.
Pasemos del acoso de chismólogos:
sus ladridos no valen medio euro.
Se enciende cada día el espectáculo.
Nuestros focos, en cambio, firman breves
contratos con la luz. Y luego llega
el apagón molesto de la muerte.
Dame mil besos, hazme mil caricias,
te haré luego otras mil, y luego ciento,
dame un millón de besos, luego otro,
diez mil abrazos, mil noches enteras.
Que sean tantos que a los paparazzi
les revienten las cámaras de fotos.

(De Aurora Luque, Carpe amorem, 2007)

line

Vīvāmus, mea Lesbia, atque amēmus

Vīvāmus, mea Lesbia, atque amēmus
Rūmōrēsque senum sevēriōrum
Omnēs ūnius aestimēmus assis!
Sōlēs occidere et redīre possunt:
nōbīs cum semel occidit brevis lūx,
nox est perpetua ūna dormienda.
Dā mī bāsia mīlle, deinde centum,
dein mīlle altera, dein secunda centum
deinde usque altera mīlle, deinde centum.
Dein, cum mīlia multa fēcerīmus,
conturbābimus illa, nē sciāmus,
aut nē quis malus invidēre possit,
cum tantum sciat esse bāsiōrum.

(Catulo, Carmen 5)

Lesbia mía, vivamos, nos amemos,
y el gruñir de los serios personajes
en total nos importe dos ochavos.
Soles pueden ponerse, y vuelven soles:
al ponérsenos esta lucecita,
una noche a dormir nos queda eterna.
Dame besos, y mil, y luego ciento,
luego mil otra vez, de nuevo ciento,
luego mil sin parar, y luego ciento;
luego, ya que sumemos muchos miles,
confundamos la cuenta, no sepamos
ni un malvado nos pueda echar mal ojo
cuando sepa que había tantos besos.

(Traducción: Agustín García Calvo)

line

(Leído por Pedro Salinas)

¡Sí, todo con exceso
la luz, la vida, el mar!
Plural, todo plural,
luces, vidas y mares.
A subir, a ascender
de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin
de tu amor, unidad.
Tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia
abrazo por volcán.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último:
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya de
cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
—¡exceso, qué penúltimo!—
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
«Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más».

(De Pedro Salinas, La voz a ti debida)

line

Dame, amor, besos sin cuento

Dame, Amor, besos sin cuento,
asida de mis cabellos,
y mil y ciento tras ellos
y tras ellos mil y ciento,
y después
de muchos millares, tres;
y porque nadie lo sienta,
desbaratemos la cuenta
y contemos al revés.

(De Cristóbal de Castillejo, 1490-1550)

 

Esta entrada fue publicada en Clásicas, Literatura latina, Tradición clásica. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s