Leyendo a Elytis (Homenaje a Grecia y a los griegos)

Para Pedro Olalla

Esta entrada tiene muy poco (por no decir nada) que ver con los exámenes de Selectividad, pero es que, cada vez que leo noticias sobre Grecia, me viene a la memoria un texto de Odysseas Elytis titulado Η ΑΥΛΗ ΤΩΝ ΠΡΟΒΑΤΩΝ (El patio de los corderos),  de ΤΟ ΑΞΙΟΝ ΕΣΤΙ (1959). El texto tiene como fondo la guerra civil griega, pero puede aplicarse a cualquier situación de crisis. Viendo el sufrimiento de la Grecia actual, hay que echar la mirada atrás y recordarle a los griegos que (esperamos que cuanto antes) puede salirse de la crisis en la que están.

Dejo aquí el texto completo en griego y en castellano (en la traducción de Cristián Carandell):

ΑΝΑΓΝΩΣΜΑ ΠΕΜΠΤΟ
Η ΑΥΛΗ ΤΩΝ ΠΡΟΒΑΤΩΝ

Εἶπεν ὁ λαός μου: τὸ δίκαιο ποὺ μοῦ δίδαξαν ἔπραξα καὶ ἰδοὺ αἰῶνες ἀπόκαμα ν᾿ἀπαντέχω γυμνὸς ἔξω ἀπὸ τὴν κλειστὴ θύρα τῆς αὐλῆς τῶν προβάτων. Γνώριζε τὴ φωνή μου τὸ ποίμνιο καὶ στὴν κάθε σφυριγματιά μου ἀναπηδοῦσε καὶ βέλαζε. Ἄλλοι ὅμως, καὶ πολλὲς φορὲς οἱ ἴδιοι αὐτοὶ ποὺ παινεύανε τὴν καρτερία μου, ἀπὸ δέντρα καὶ μάντρες πηδώντας, ἐπατούσανε πρῶτοι τὸ πόδι αὐτοὶ μὲς στὴ μέση τῆς αὐλῆς τῶν προβάτων. Καὶ ἰδοὺ πάντα γυμνὸς ἐγὼ καὶ χωρὶς ποίμνιο κανένα, στέναξεν ὁ λαός μου. Καὶ στὰ δόντια του γυάλισεν ἡ ἀρχαία πείνα, καὶ ἡ ψυχή του ἔτριξε πάνω στὴν πίκρα της, καθὼς ποὺ τρίζει ἐπάνω στὸ χαλίκι τὸ ἄρβυλο τοῦ ἀπελπισμένου.
Τότες αὐτοὶ ποὺ κατέχουνε τὰ πολλά, ν᾿ἀκούσουνε τέτοιο τρίξιμο, τρόμαξαν. Ἐπειδὴ τὸ κάθε σημάδι καταλεπτῶς γνωρίζουνε καί, συχνά, μίλια μακριὰ διαβάζουνε στὸ συμφέρον τους. Παρευθὺς λοιπὸν τὰ πέδιλα τ᾿ἀπατηλὰ ποδέθηκαν. Καὶ μισοὶ πιάνοντας τοὺς ἄλλους μισούς, ἀπὸ τὸ ᾿να καὶ τ᾿ ἄλλο μέρος τραβούσανε, τέτοια λόγια λέγοντας: ἄξια καὶ καλὰ τὰ ἔργα σας, καὶ ὁρίστε αὐτὴ ποὺ βλὲπετε ἡ θύρα ἡ κλειστὴ τῆς αὐλῆς τῶν προβάτων. Ἀσηκῶστε τὸ χέρι καὶ μαζί σας ἐμεῖς, καὶ φροντίδα δική μας ἡ φωτιὰ καὶ τὸ σίδερο. Σπιτικὰ μὴ φοβάστε, φαμελιὲς μὴ λυπάστε, καὶ ποτὲ σὲ γιοῶ ἢ πατέρα ἢ μικροῶ ἀδερφοῶ τὴ φωνή, πίσω μὴν κάνετε. Εἰδὲ τύχει κανεὶς ἀπὸ σᾶς κι ἢ φοβηθεῖ κι ἢ λυπηθεῖ κι ἢ κάνει πίσω, νὰ ξέρει: ἐπάνω του τὸ κρίμα καὶ κατὰ τῆς δικῆς του κεφαλῆς ἡ φωτιὰ ποὺ φέραμε καὶ τὸ σίδερο.
Καὶ τὸ λόγο τους πρίν ἀποσώσουν εἶχε πάρει ν᾿ ἀλλάζει ὁ καιρός, μακριὰ στὸ μαυράδι τῶν νεφῶν καὶ σιμὰ στὸ κοπάδι τῶν ἀνθρώπων. Σάν νὰ πέρασε ἀγέρας χαμηλὰ βογκώντας καὶ ν᾿ἀπόριξε ἄδεια τὰ κορμιά, δίχως μιὰ στάλα θύμηση. Τὸ κεφάλι μπλάβο καὶ ἄλαλο ἀψηλὰ στραμμένο, μὰ τὸ χέρι βαθιὰ μέσα στὴν τσέπη, γραπωμένο ἀπὸ κομμάτι σίδερο, τῆς φωτιᾶς ἢ ἀπ᾿τ᾿ἄλλα, πόχουν τὴ μύτη σουγλερὴ καὶ τὴν κόψη ἀθέρα. Καὶ βαδίζανε καταπάνου στὸν ἕναν ὁ ἄλλος, μὴ γνωρίζοντας ὁ ἕνας τὸν ἄλλο. Καὶ σημάδευε κατὰ πατέρα ὁ γιὸς καὶ κατ᾿ἀδερφοῦ μικροῦ ὁ μεγάλος. Ποὺ πολλὰ σπιτικὰ πομείνανε στὴ μέση, καὶ πολλὲς γυναῖκες ἀπανωτὰ δυὸ καὶ τρεῖς φορὲς μαυροφορέσανε. Καὶ ποὺ ἂν ἔκανες νὰ βγεῖς λιγάκι παραόξω, τίποτε. Μόνο ἀγέρας βουίζοντας μέσα στὰ μεσοδόκια, καὶ στὰ λίγα καμένα λιθάρια μεριὲς μεριὲς οἱ καπνοὶ βοσκώντας τὰ κουφάρια τῶν σκοτωμένων.
Μῆνες τριάντα τρεῖς καὶ πλέον βάστηξε τὸ Κακό. Ποὺ τὴ θύρα χτυπούσανε ν᾿ἀνοίξουνε τῆς αὐλῆς τῶν προβάτων. Καὶ φωνὴ προβάτου δὲν ἀκούστηκε, παρεχτὸς ἐπάνω στὸ μαχαίρι. Καὶ φωνὴ θύρας οὔτε, παρεχτὸς τὴν ὥρα πού ᾿γερνε μὲς στὶς φλόγες τὶς ὕστερες νὰ καεῖ. Ἐπειδὴ αὐτὸς ὁ λαός μου ἡ θύρα καὶ αὐτὸς ὁ λαός μου ἡ αὐλὴ καὶ τὸ ποίμνιο τῶν προβάτων.

LECTURA QUINTA
El patio de los corderos

Dijo mi pueblo: la justicia que me enseñaron he practicado y he aquí que me he cansado de aguardar desnudo durante siglos frente al portalón cerrado del patio de los corderos. Conocía mi voz el rebaño y a cada silbido mío brincaba y balaba. Otros en cambio, y muchas veces los mismos que elogiaban mi paciencia, saltando desde los árboles y las tapias, fueron los primeros en poner el pie en el centro del patio de los corderos. Y he aquí que yo continúo desnudo y sin rebaño, gemía mi pueblo. Y en sus dientes brillaba el hambre antigua y su alma crujía de amargura, como cruje sobre la grava la bota del desesperado.
Entonces, los que poseen mucho, al oír tal crujido se asustaron. Porque conocen todas las señales y a menudo leen a kilómetros de distancia su conveniencia. Así, en seguida calzaron las sandalias del engaño. Y arrastrando la mitad de ellos a la otra mitad, fueron de un lado para otro, diciendo cosas tales como: vuestras obras están bien, muy dignas, y aquí tenéis el portalón del patio de los corderos cerrado. Levantad la mano y estaremos con vosotros, dejad de nuestra cuenta el fuego y el hierro. No temáis por las casas, no sufráis por las familias, no os echéis nunca para atrás a la voz de un hijo, de un padre o de un hermano pequeño. Mas si alguno de vosotros teme, sufre o se echa para atrás, que sepa: sobre él caerá el peso del pecado y sobre su cabeza el fuego y el hierro que traemos.
Y antes que concluyeran su discurso, el tiempo había empezado a cambiar, lejos, en la negrura de las nubes, y cerca, en el rebaño de los hombres. Como si el aire pasara por bajo gimiendo y arrojara los cuerpos vacíos, sin una gota de memoria. La cara azul y muda vuelta hacia lo alto, pero la mano muy hundida en el bolsillo, empuñando un pedazo de hierro, de fuego o de esos otros de punta aguzada y de cortante filo. Y marcharon el uno contra el otro, sin conocerse el uno al otro. Y apuntando a su padre el hijo y a su hermano pequeño el mayor. Así que muchas casas quedaron a medias, y muchas mujeres llevaron el luto dos y tres veces consecutivas. Y si tratabas de salirte un poco, nada. Sólo el aire que gemía por entre los travesanos, y, aquí y allá, en las piedras chamuscadas el humo que se cebaba en los cuerpos de los muertos.
Treinta y tres meses y más duró el Mal. Que llamaron al portalón del patio de los corderos. Y no se oyó voz de cordero más que bajo el cuchillo. Ni tampoco la voz del portalón, más que cuando se doblegó entre las llamas finales para quemarse. Porque es mi pueblo el portalón y es mi pueblo el patio y el rebaño de corderos.

 

 

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4 respuestas a Leyendo a Elytis (Homenaje a Grecia y a los griegos)

  1. ¿Por qué para Pedro Olalla?

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